Te hablo como médico… y como ser humano: Soy el Dr. Adrián Lambraño, ortopedista y traumatólogo especializado en pie diabético. En consulta veo dos historias al mismo tiempo:
La historia médica: úlceras, infecciones, riesgo de amputación.
Y la historia silenciosa: miedo, tristeza, vergüenza, sensación de “ser una carga”.
Durante años se ha hablado del pie diabético como un problema puramente físico. Pero la ciencia —y mi experiencia con cientos de pacientes— nos muestran otra cosa:
El pie diabético también hiere la mente, la autoestima y las relaciones.
Diversos estudios indican que casi la mitad de las personas con úlcera de pie diabético presenta depresión. Una revisión sistemática encontró una incidencia media de alrededor del 47% de depresión en estos pacientes.(ResearchGate)
Otros trabajos reportan cifras aún más altas: en un estudio con pacientes con pie diabético, el 82,9% tenía algún grado de depresión según la escala PHQ-9, y casi la mitad ni siquiera sabía que estaba deprimida.(IJMRHS)
Quiero dedicar este artículo justamente a eso: a la conexión entre pie diabético, depresión y aislamiento social, y a cómo podemos cuidar tu salud física y mental al mismo tiempo.
1. ¿Por qué el pie diabético afecta tanto el estado de ánimo?
El pie diabético no es “solo una herida”. Es una condición crónica que puede:
Limitar tu capacidad para caminar y trabajar.
Obligar a cambiar de oficio, de rutina o incluso depender de otros.
Generar dolor, mal olor, curaciones frecuentes y visitas al hospital.
Recordarte cada día el riesgo de amputación.
No es extraño que todo esto se traduzca en ansiedad, tristeza y pérdida de esperanza.
Estudios sobre calidad de vida en pacientes con úlceras de pie diabético describen un impacto importante en:
Actividades físicas y capacidad laboral.
Bienestar psicológico y satisfacción con la vida.
Relaciones familiares y sociales.(International Journal of Caring Sciences)
En otras palabras: el pie diabético se mete en tu agenda, en tu cuerpo… y en tu cabeza.
2. Depresión: más frecuente de lo que creemos
En personas con diabetes en general, la depresión es más frecuente que en la población sana. Pero cuando aparece una úlcera de pie, el riesgo se dispara.
Una investigación en pacientes con úlcera de pie diabético encontró que cerca del 40–50% presentaba ansiedad o depresión clínicamente relevantes.(Jocmr)
La revisión sistemática que mencioné antes calculó una incidencia global de depresión del 47% en pacientes con pie diabético, con cifras que oscilan entre el 26% y el 85% según el país y el método de evaluación.(ResearchGate)
En otro estudio, el 46,7% de los pacientes con pie diabético tenía depresión moderada o severa, y quienes llevaban más de un año con la úlcera presentaban niveles aún mayores.(PMC)
Además, se ha visto que muchos casos quedan sin diagnosticar: en algunos trabajos, más del 40% de los pacientes con pie diabético tenían depresión no reconocida ni tratada.(IJMRHS)
Es decir: no estás solo, y tampoco estás exagerando si sientes que esta situación te supera.
3. El círculo vicioso: la mente también influye en la herida
No solo la úlcera afecta el estado de ánimo; la depresión también puede afectar la herida.
Una revisión reciente que analizó 11 estudios encontró que en casi la mitad de ellos la depresión se asociaba con peores resultados de cicatrización: úlceras que tardaban más en cerrar o que no cerraban del todo.(ScienceDirect)
Cuando una persona está deprimida, es más probable que:
Le cueste seguir los cuidados diarios del pie.
Tenga menos energía para asistir a las citas médicas.
Descuidar la alimentación o el control de la glucosa.
Fume más o deje de hacer actividad física.
Todo esto impacta en la evolución del pie, y si el pie empeora, la depresión también… y el círculo se repite.
4. Aislamiento social: cuando el paciente comienza a esconderse
En consulta, muchos pacientes me confiesan cosas como:
“Doctor, ya no salgo porque me da pena que vean mi herida.”
“No quiero que huela a medicinas o a desinfectante en la casa.”
“Ya no me invitan a trabajar porque camino despacio.”
La investigación confirma esta realidad:
En pacientes con pie diabético, la calidad de vida disminuida afecta su vida individual, familiar y social, condicionando su bienestar psicológico y sus relaciones.(International Journal of Caring Sciences)
Otros estudios muestran que la percepción de poco apoyo social se asocia con mayores niveles de depresión, mientras que el apoyo de la familia y los amigos actúa como un factor protector.(PMC)
Cuando una persona siente que su herida es “un estorbo” o “una vergüenza”, puede comenzar a auto-aislarse:
Evita reuniones sociales.
Deja de participar en actividades que antes disfrutaba.
Se convence de que “molesta” a su entorno.
Este aislamiento alimenta la depresión y, al mismo tiempo, le quita una de las mejores medicinas que existen: el apoyo emocional de otros seres humanos.
5. Cómo abordo la salud mental en mis pacientes con pie diabético
Mi formación en comunicación y empoderamiento personal me ha enseñado algo que también comparto en mis otros proyectos: no podemos hablar de salud sin hablar de emociones.
Por eso, cuando atiendo un pie diabético, no miro únicamente la herida. También te pregunto:
Cómo estás durmiendo.
Si has perdido el interés por cosas que antes disfrutabas.
Si te sientes desesperanzado o “sin ganas de seguir”.
Qué tan acompañado te sientes por tu familia o amigos.
En algunos casos, cuento con el apoyo de psicología, porque hay situaciones que necesitan un especialista en salud mental tanto como un ortopedista. No es un signo de debilidad pedir esa ayuda; al contrario, es un acto de valentía y de autocuidado.
También dedico tiempo a explicarte lo que está pasando. Cuando entiendes tu enfermedad y sientes que tienes un plan, el nivel de miedo baja y la sensación de control aumenta. Esto es una parte fundamental del empoderamiento del paciente, algo en lo que creo profundamente.
6. Recomendaciones para ti y tu familia
Quiero dejarte algunas ideas prácticas:
Si tienes pie diabético
No minimices lo que sientes. Si notas tristeza constante, falta de energía, culpa excesiva o pensamientos de desesperanza, dilo en consulta.
Pide que tu salud mental sea parte de tu plan de tratamiento, igual que las curaciones o los antibióticos.
Acepta la ayuda: dejarte acompañar no es cargar a otros, es compartir el camino.
Mantén pequeños espacios de disfrute: música, lectura, llamadas con amigos. El placer y la risa también son terapéuticos.
Si eres familiar o cuidador
Escucha sin juzgar. Comentarios como “anímate” o “no es para tanto” suelen hacer más daño que bien.
Ofrece ayuda concreta: acompañar a las citas, colaborar con las curaciones, apoyar con el transporte.
Pregunta cómo se siente, no solo cómo está la herida.
Si notas señales de depresión profunda (descuido total, llanto frecuente, aislamiento extremo o comentarios de muerte), pide ayuda profesional cuanto antes.
📣 Mi mensaje final para ti
Si estás leyendo esto y te identificas con lo que describo, quiero que sepas algo muy importante:
No estás solo, y no eres débil por sentirte así.
La depresión y el aislamiento social en el pie diabético son parte de la enfermedad, no un defecto de tu carácter. Hablar de esto con tu equipo de salud es tan necesario como mostrar la herida del pie.
💬 Te invito a:
Dejar tu comentario si te has sentido triste, solo o desanimado por culpa de una úlcera o del riesgo de amputación.
Compartir este artículo con alguien que esté viviendo esta situación y necesite sentirse comprendido.
📞 Y si deseas una valoración integral —no solo de tu pie, sino de tu bienestar general— puedes agendar una consulta conmigo. Revisaremos juntos tu caso y construiremos un plan que tenga en cuenta tu cuerpo, tu mente y tu entorno.
Cuidar tus pasos también es cuidar tu corazón y tu mundo interior.
🧑⚕️ Sobre el autor
Soy el Dr. Adrián Lambraño Hernández, Ortopedista y Traumatólogo especializado en prevención y manejo integral del pie diabético. Me formé como médico y especialista en la Universidad Militar Nueva Granada y he trabajado en instituciones de alta complejidad en Colombia, además de realizar entrenamientos internacionales en salvamento del pie diabético.
Actualmente atiendo pacientes en el Tolima y ofrezco también consulta virtual para personas de otras regiones. Mi propósito es ayudarte a conservar tu movilidad, independencia y calidad de vida, integrando la mejor evidencia científica disponible con una comunicación clara, cercana y humana. Creo profundamente en el poder de la educación, la prevención y el acompañamiento emocional como ejes para evitar úlceras y amputaciones innecesarias.


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